Armas de fuego, vehículos, droga, cartuchos, cargadores, radios, chalecos y una vivienda -donde tenían un cuarto de tortura- fueron asegurados ayer en el municipio de Ocampo.
A más de 300 kilómetros de la capital del Estado, donde no hay destacamento de las corporaciones estatales y la Policía Municipal no tiene capacidad para enfrentar el narcotráfico, ahí, en Las Nieves, municipio de Ocampo, el Ejército volvió a “topetear” al crimen organizado logrando capturar en dos eventos distintos a 11 presuntos delincuentes y aseguró armas, cartuchos, vehículos, droga y un inmueble donde habían un cuarto, al parecer, usado para torturar gente.
Apenas ayer El Siglo de Durango informó sobre el enfrentamiento del Ejército contra presuntos delincuentes donde le “tumbaron” cuatro presuntos sicarios y aunque falleció un soldado lograron rescatar a por lo menos dos secuestrados; 24 horas después elementos de la Décima Zona Militar dan otros dos golpes al narcotráfico.
Eran las 9:30 de la mañana de ayer cuando varios sicarios se paseaban con toda tranquilidad por las calles de Las Nieves y sorpresivamente se les apareció casi toda una compañía del Ejército Mexicano y los primero que hicieron fue meter reversa a una camioneta Titán y a un Sentra para darse a la fuga con rumbo a la zona oeste de la citada localidad.
Sin estacionar los vehículos bajaron de inmediato y se introdujeron a una vivienda pero el personal castrense ya les venía pisando los talones y en la persecución hasta la cocina se metieron.
Los presuntos delincuentes no tuvieron más que ponerse a disposición de los soldados quienes de inmediato resguardaron la vivienda y empezaron a asegurarles las armas que portaban y algunas que estaban en el interior del domicilio.
En poder de los seis presuntos sicarios había un “cuerno de chivo”, dos fusiles calibre .30, tres pistolas .9 milímetros, dos .38, una .380, otra .45 y una .22.
Además, en la vivienda había cartuchos, chalecos tácticos, fundas, aparatos de radiocomunicación cargadores, marihuana y semilla de la misma droga.
Aseguraron, además de la Titán y el Sentra, dos camionetas Ford, un 300 M, un Avengar, un Escort y una Ranger de modelo antiguo.
La vivienda, con aparatos electrónicos de lujo, entre ellos pantallas gigantes y un monitor con varias cámaras de videovigilancia, tenía varias puertas semiocultas por donde se comunicaban a un estacionamiento y dos casas aledañas además de tener al fondo un cuarto presuntamente utilizado para torturar gente, según lo informó personal del Ejército.
En ese cuarto había cables tirados, alambres colgados del techo, una motosierra, un transformador de corriente con el que aplicaban toques a personas, pues había restos de piel y líquido hemático tanto en los alambres como en el piso.
En cada cuarto había televisores, muebles finos y con buen gusto en la decoración; la fachada era prácticamente una sola entrada y una cochera; sin embargo, por dentro comunicaban a las demás a un par de viviendas más.
Después de un largo viaje en helicóptero, como a las 15:45 horas, llegaron los agentes del Ministerio Público, tanto del fuero común como del federal, quienes procedieron a levantar el peritaje y dar fe de los hechos, mientras que el general de la Décima Zona Militar, Moisés Melo García, mostraba todo lo que sus elementos habían asegurado.
Fue justo en ese momento cuando los soldados, quienes después de “reventar” el domicilio en la mañana colocaron un puesto de control en el entronque de Las Nieves, detectaron una camioneta Expedition, de color blanco perla, en la que circulaban cinco sujetos y tras marcarles el alto y tenerlos a punta de cañón, lograron asegurarles cinco armas cortas y una larga, además de cartuchos y paquetes de cocaína.
Los cinco presuntos delincuentes, quienes dijeron ser originarios de Sinaloa, Sonora, Chihuahua, y al parecer uno residente en la Unión Americana, fueron llevados al lugar donde se encontraban los otros seis detenidos, aprovechando que ahí estaban los agentes del Ministerio Público para que recabaran datos e iniciaran las averiguaciones previas correspondientes.
Ya en la tarde, cuando el sol iba caer, el helicóptero del Gobierno del Estado tomó aire con los agentes del Ministerio Público y con un par de periodistas con rumbo a la capital del Estado, mientras que los efectivos del Ejército preparaban todo para trasladar los vehículos, armas y droga a las instalaciones del cuartel militar del 5 de Mayo y a la Delegación Estatal de la Procuraduría General de la República (PGR).
Datos
Localización. Al parecer, los soldados ya tenían localizados a los sicarios antes de que éstos los vieran.
Fuga. Se introdujeron a la casa hoy asegurada para esconderse del Ejército pero los soldados lograron detenerlos.
Aseguramiento. Además de los sicarios, aseguraron armas, marihuana, cartuchos, radios, cargadores y vehículos.
Más. Después de un rato los soldados detuvieron a otros cinco presuntos sicarios en un puesto de control.
Cocaína. Los sicarios, además de armas, tenían en su poder varios paquetitos de cocaína y cartuchos.
lunes, 13 de octubre de 2008
LOS CARTELES MEXICANOS DE LA DROGA AUMENTAN SU INFLUENCIA
The New York Times Syndicate - 10/10/2008 8:43 PM
LOS CARTELES MEXICANOS DE LA DROGA AUMENTAN SU INFLUENCIA
CIUDAD DE MEXICO. México está gravemente afectado por la "guerra de las drogas". Los carteles mexicanos no dejan de aumentar su control sobre el tráfico internacional de estupefacientes y emplean métodos cada vez más brutales, que rayan en el terrorismo.
CIUDAD DE MEXICO. El continente americano está en busca de una estrategia regional para hacerle frente al crimen organizado. México fue sede, el martes y miércoles de esta semana, de la primera reunión ministerial sobre seguridad, en la que participaron los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).
México está gravemente afectado por la "guerra de las drogas". Los carteles mexicanos no dejan de aumentar su control sobre el tráfico internacional de estupefacientes y emplean métodos cada vez más brutales, que rayan en el terrorismo. Tan sólo este año, en México se cuentan 3,200 muertos en el curso de los enfrentamientos entre bandas rivales y ataques contra las fuerzas del estado.
América Latina tiene el récord mundial del porcentaje de homicidios: 27 por cada 100,000 habitantes, cerca de 100,000 asesinatos al año, es decir, cinco veces más que la media del resto del planeta, señaló el presidente mexicano, Felipe Calderón. Desde 2007, su gobierno lanzó una ofensiva de gran envergadura contra las redes criminales, con el apoyo del ejército. En América Latina, la inseguridad es "una epidemia que mata más gente que el sida, destruye más familias que cualquier crisis económica y representa para las instituciones una amenaza tan nociva como cualquier movimiento subversivo", subrayó el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
La reunión de México sacó a la luz las inquietudes provocadas por los carteles mexicanos, que extienden sus redes hacia América del Sur. Según el viceministro colombiano de la defensa, Sergio Jaramillo, esas organizaciones han establecido lazos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las que compran la cocaína sin intermediarios. Se dice que emisarios de Joaquín Guzmán, alias "el Chapo", jefe del cartel de Sinaloa, negociaron en abril con los colombianos el control de la "ruta del Pacífico", durante un encuentro en un lujoso casino de Panamá.
Los mexicanos también están en negocios con los ex paramilitares colombianos adversarios de las FARC, como lo prueba el accidente, ocurrido en septiembre de 2007, de un avión Gulfstream con matrícula de Estados Unidos, que se estrelló con 3.2 toneladas de cocaína en Yucatán, en el sureste de México. Bogotá pudo establecer que ese cargamento pertenecía a Daniel Rendón, un paramilitar que opera en la región de Uraba, en la frontera con Panamá.
En marzo, Guatemala se alarmó con la matanza de once personas, perpetrada por un comando de ocho mexicanos y cuatro guatemaltecos, bajo las órdenes de Daniel Pérez, alias "el Cachetes". Se trata de uno de los jefes de los "Zetas", una banda mexicana que era el brazo armado del cartel del Golfo, pero que ahora constituye un pequeño ejército autónomo, dotado de un arsenal avanzado y entrenado en tácticas militares. Para el especialista mexicano Luis Astorga, esta evolución señala el principio de una "paramilitarización", siguiendo el modelo colombiano.
"Algunos grupos mexicanos tienen sus propios uniformes, para distinguirse de los demás y marcar su propia identidad", señala.
El cartel de Sinaloa, por su parte, se ha establecido en Costa Rica, reveló la ministra del interior de ese pequeño país de América Central, Janina del Vecchio: los traficantes han recurrido a matrimonios de conveniencia para instalarse y utilizar avionetas de tipo Cessna para cargar la cocaína entregada desde Colombia en la zona fronteriza con Nicaragua. Brasil y Argentina parecen haber escapado hasta ahora de los carteles mexicanos, si bien en julio se desmanteló en Buenos Aires un laboratorio de anfetaminas vinculado con el "Chapo" Guzmán. Pero estos carteles florecen ahora hasta en el oeste de Africa, a fin de alcanzar el mercado europeo por esa vía. En julio, tanto en Guinea Bissau como en Sierra Leona, se encontraron huellas de importantes cargamentos de cocaína y pruebas de infiltración de los mexicanos.
En México mismo, parte de la opinión pública y de la clase política empieza a mencionar la despenalización de las drogas como medio de atajar esta marejada. Si bien se mostró evasivo, Insulza no descartó esa hipótesis. "Cuando una política (la represión) finalmente no ha dado resultados después de veinticino o treinta años, hay que revisarla y ajustarla", admitió el secretario general de la OEA. "Yo no sé en qué dirección, pero hay que encontrar una."
LOS CARTELES MEXICANOS DE LA DROGA AUMENTAN SU INFLUENCIA
CIUDAD DE MEXICO. México está gravemente afectado por la "guerra de las drogas". Los carteles mexicanos no dejan de aumentar su control sobre el tráfico internacional de estupefacientes y emplean métodos cada vez más brutales, que rayan en el terrorismo.
CIUDAD DE MEXICO. El continente americano está en busca de una estrategia regional para hacerle frente al crimen organizado. México fue sede, el martes y miércoles de esta semana, de la primera reunión ministerial sobre seguridad, en la que participaron los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA).
México está gravemente afectado por la "guerra de las drogas". Los carteles mexicanos no dejan de aumentar su control sobre el tráfico internacional de estupefacientes y emplean métodos cada vez más brutales, que rayan en el terrorismo. Tan sólo este año, en México se cuentan 3,200 muertos en el curso de los enfrentamientos entre bandas rivales y ataques contra las fuerzas del estado.
América Latina tiene el récord mundial del porcentaje de homicidios: 27 por cada 100,000 habitantes, cerca de 100,000 asesinatos al año, es decir, cinco veces más que la media del resto del planeta, señaló el presidente mexicano, Felipe Calderón. Desde 2007, su gobierno lanzó una ofensiva de gran envergadura contra las redes criminales, con el apoyo del ejército. En América Latina, la inseguridad es "una epidemia que mata más gente que el sida, destruye más familias que cualquier crisis económica y representa para las instituciones una amenaza tan nociva como cualquier movimiento subversivo", subrayó el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza.
La reunión de México sacó a la luz las inquietudes provocadas por los carteles mexicanos, que extienden sus redes hacia América del Sur. Según el viceministro colombiano de la defensa, Sergio Jaramillo, esas organizaciones han establecido lazos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a las que compran la cocaína sin intermediarios. Se dice que emisarios de Joaquín Guzmán, alias "el Chapo", jefe del cartel de Sinaloa, negociaron en abril con los colombianos el control de la "ruta del Pacífico", durante un encuentro en un lujoso casino de Panamá.
Los mexicanos también están en negocios con los ex paramilitares colombianos adversarios de las FARC, como lo prueba el accidente, ocurrido en septiembre de 2007, de un avión Gulfstream con matrícula de Estados Unidos, que se estrelló con 3.2 toneladas de cocaína en Yucatán, en el sureste de México. Bogotá pudo establecer que ese cargamento pertenecía a Daniel Rendón, un paramilitar que opera en la región de Uraba, en la frontera con Panamá.
En marzo, Guatemala se alarmó con la matanza de once personas, perpetrada por un comando de ocho mexicanos y cuatro guatemaltecos, bajo las órdenes de Daniel Pérez, alias "el Cachetes". Se trata de uno de los jefes de los "Zetas", una banda mexicana que era el brazo armado del cartel del Golfo, pero que ahora constituye un pequeño ejército autónomo, dotado de un arsenal avanzado y entrenado en tácticas militares. Para el especialista mexicano Luis Astorga, esta evolución señala el principio de una "paramilitarización", siguiendo el modelo colombiano.
"Algunos grupos mexicanos tienen sus propios uniformes, para distinguirse de los demás y marcar su propia identidad", señala.
El cartel de Sinaloa, por su parte, se ha establecido en Costa Rica, reveló la ministra del interior de ese pequeño país de América Central, Janina del Vecchio: los traficantes han recurrido a matrimonios de conveniencia para instalarse y utilizar avionetas de tipo Cessna para cargar la cocaína entregada desde Colombia en la zona fronteriza con Nicaragua. Brasil y Argentina parecen haber escapado hasta ahora de los carteles mexicanos, si bien en julio se desmanteló en Buenos Aires un laboratorio de anfetaminas vinculado con el "Chapo" Guzmán. Pero estos carteles florecen ahora hasta en el oeste de Africa, a fin de alcanzar el mercado europeo por esa vía. En julio, tanto en Guinea Bissau como en Sierra Leona, se encontraron huellas de importantes cargamentos de cocaína y pruebas de infiltración de los mexicanos.
En México mismo, parte de la opinión pública y de la clase política empieza a mencionar la despenalización de las drogas como medio de atajar esta marejada. Si bien se mostró evasivo, Insulza no descartó esa hipótesis. "Cuando una política (la represión) finalmente no ha dado resultados después de veinticino o treinta años, hay que revisarla y ajustarla", admitió el secretario general de la OEA. "Yo no sé en qué dirección, pero hay que encontrar una."
miércoles, 1 de octubre de 2008
Marihuana en Jalisco
Destruyen más de 18 mil plantas de marihuana en Jalisco
Autoridades policiacas de esta entidad informaron hoy que fueron destruidas alrededor de 18 mil 700 plantas de marihuana, localizadas en el municipio de Pihuamo.
Guadalajara, 1 Oct (Notimex).- Autoridades policiacas de esta entidad informaron hoy que fueron destruidas alrededor de 18 mil 700 plantas de marihuana, localizadas en el municipio de Pihuamo.
Elementos de la policía municipal indicaron que anoche terminaron la incineración de dos extensiones de terreno sembradas con marihuana, encontradas en el predio La Difunta, ubicado tres kilómetros al este de la delegación de Colomos.
Uno de los terrenos tenía mil 500 metros cuadrados con seis mil matas y otro de mil 600 metros cuadrados con seis mil 400, dando un total aproximado de tres mil 100 metros cuadrados con unas 12 mil 400 plantas, de una altura promedio de 150 centímetros.
Así como una caja de un diámetro aproximado de nueve metros cuadrados con 900 vasos de plástico, con un total aproximado de seis mil 300 plantas, por lo que se procedió a su destrucción e incineración, tomándose la documentación y las muestras que serán trasladadas a las autoridades correspondientes.
Autoridades policiacas de esta entidad informaron hoy que fueron destruidas alrededor de 18 mil 700 plantas de marihuana, localizadas en el municipio de Pihuamo.
Guadalajara, 1 Oct (Notimex).- Autoridades policiacas de esta entidad informaron hoy que fueron destruidas alrededor de 18 mil 700 plantas de marihuana, localizadas en el municipio de Pihuamo.
Elementos de la policía municipal indicaron que anoche terminaron la incineración de dos extensiones de terreno sembradas con marihuana, encontradas en el predio La Difunta, ubicado tres kilómetros al este de la delegación de Colomos.
Uno de los terrenos tenía mil 500 metros cuadrados con seis mil matas y otro de mil 600 metros cuadrados con seis mil 400, dando un total aproximado de tres mil 100 metros cuadrados con unas 12 mil 400 plantas, de una altura promedio de 150 centímetros.
Así como una caja de un diámetro aproximado de nueve metros cuadrados con 900 vasos de plástico, con un total aproximado de seis mil 300 plantas, por lo que se procedió a su destrucción e incineración, tomándose la documentación y las muestras que serán trasladadas a las autoridades correspondientes.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Balas, impunidad o legalización: las rutas de la droga
Más vivo que nunca está el debate sobre la ruta y las formas en las que el estado mexicano debiese enfrentar al crimen organizado y en particular al relacionado con el narcotráfico. Frente a los trágicos eventos de Morelia, el debate se reaviva frente a la nítida sensación de que no importa que haga el gobierno federal –y cualquier local para el caso- no parece haber solución.
Las ejecuciones siguen su ritmo espeluznante de sangre, las fosas con albañiles ejecutados nos recuerdan el costo de construir ‘algo’ lo que sea para estas bandas, encajuelados, policías muertos – unos por buenos, otros por muy malos-, y cada vez más violencias aparece en nuestras televisiones, diarios y noticieros. El país esta cubierto de un manto de desesperanza, incertidumbre que viene trágicamente acompañada de la peor crisis financiera de los Estados Unidos de las que yo tenga memoria.
El futuro no parece tener muy buenas nuevas al corto plazo. Ni al mediano. Ni al largo. Estos son los tiempos que requieren medidas contundentes, golpes de timón en la manera en la que entendemos las cosas, en las que hemos vivido. Hay que hacernos cargo de una dura pero contundente realidad: el México de ‘antes’ ya no existe. El de hoy está urgido de decisiones, acciones y determinación.
Pero la pregunta del millón es ¿Cuál es esa ruta que lleva a la salida? ¿por dónde? Las teorías de la radicalidad parecen tener tres alternativas.
La primera es la policíaca, y es la predilecta del gobierno actual. El ejercito a las calles, muchos policías, mejor armados, mejor entrenados, con más helicópteros y aviones, con armas largas, calibres competitivos, salarios medianamente razonables y con mayores elementos de inteligencia. Con estas medidas y todos sus matices, los promoventes buscan doblegar a las empresas criminales y devolverlas a un tamaño controlable y procesable, quitarles todo ese poder y dinero del que se han hecho.
Esto implica, a todas luces, vencer a los grupos violentos, criminales y organizados por la vía policíaca militar. Vencerlos implica mitigar los efectos de la extendida impunidad y desbordada corrupción institucional, así como transformar un poco el sistema penitenciario. También cruza, necesariamente, por liquidar el jugoso negocio de las tiendas legales de armas que desde la frontera norte mandan miles de automáticas y semi hacia nuestra pequeña guerra civil.
En el extremo están los que desde esta perspectiva abogan, además, por penas más severas y entre ellas la pena de muerte. Salida siempre fácil y rimbombante para toda una clase de politiquitos que, sin entender nada de nada, quieren ‘salir’ con una propuesta. Ahí el Partido Verde –el único ecologista en el mundo que apoya la pena de muerte- se regodea en su microscópica visión de la realidad y trata de sonar empático con el legítimo encabronamiento de la gente. Al final qué son unas cuantas libertades menos por el bien común.
De la amplia sensación de que esta primera opción no esta dejando ningún resultado, aparece la segunda vía que algunos, sobre todo tras bambalinas, están sugiriendo: ‘negociemos con el narco, como cuando estaba el PRI’. Esta ruta sugiere que antes el territorio estaba dividido y todo funcionaba de maravilla mientras nadie se cruzara de la raya y el estado y las fuerzas del orden garantizaban a todas las fuerzas traficantes su ‘status quo’. Dicen las voces conservadoras que el problema no es que exista el narco, sino que se meta con ellos. Y por eso concluyen que la mejor opción es aquella que regresa las cosas a su lugar original y nos acomoda placidamente en la ignorancia del problema. Total, la ley siempre es negociable por nuestra paz.
La tercera ruta es la más radical, arriesgada y es la única que no implica violentar garantías y libertades, ni violentar la ley. Regular la producción, distribución y consumo de las drogas en nuestro país.
Es hora que el estado se haga cargo de su papel social, de dar protección pero también de dar atención y salidas a los problemas de salud pública. Así, al regular o legalizar las drogas el estado mexicano se estaría haciendo cargo de darle orden a un mercado enorme, real, existente, violento e ilegal. Clandestino. Un mercado violento por su informalidad, por el costo de su vida corrupta, vendida, destructora de institucionalidad. Lo vimos con nitidez en los años veintes en los Estados Unidos y su ‘prohibición’ del alcohol. Construyeron un violento, rico y destructivo submundo en el que convivían todas las prácticas y que vinculaba a muchas otras ilegalidades, empezando por la prostitución.
Es importante decir que no se trata de que todas las drogas estén al alcance en una farmacia. No. Se trata de que las blandas sean legales y libres, las duras reguladas y contenidas por un estado que administre dosis y atención de adicciones a quienes caen e estos problemas. Que nuestra gran preocupación como sociedad no sea que nuestros hijos mueran acribillados en el fuego cruzado de un pleito entre narcos, sino que entiendan las razones y peligros del consumo de drogas.
El reto de este debate es, en primer termino, desmitificarlo, romper con la idea de que este debate lleva a una sociedad ‘libertina e inmoral’ como si lo que estuviésemos viviendo no lo fuese ya. Es hora de quitarnos el velo de los ojos y reconocer que este ‘negocio’ de las drogas ilegales lleva mas de 10 mil muertos en 8 años y que cada días es más grave. Que nuestra sociedad esta pistolizada como nunca y que las instituciones no cuentan con el andamiaje para resistir cañonazos de 50 mil dólares para ‘obviar’ algo.
Es tiempo de discutir con seriedad una opción que sin balazos y sin fomentar la impunidad reinante, nos permita encontrar esa luz al final del largo túnel de la violencia. Por lo menos hoy sí hay un partido dispuesto a poner el tema sobre la mesa, el PSD, Partido Socialdemócrata, ha tomado la iniciativa. Esperemos que la respuesta de la clase política no sea la descalificación automática y miedosa con la que habitualmente se conduce. Es tiempo de ampliar horizontes y pensar colectivamente nuestra salida.
Las ejecuciones siguen su ritmo espeluznante de sangre, las fosas con albañiles ejecutados nos recuerdan el costo de construir ‘algo’ lo que sea para estas bandas, encajuelados, policías muertos – unos por buenos, otros por muy malos-, y cada vez más violencias aparece en nuestras televisiones, diarios y noticieros. El país esta cubierto de un manto de desesperanza, incertidumbre que viene trágicamente acompañada de la peor crisis financiera de los Estados Unidos de las que yo tenga memoria.
El futuro no parece tener muy buenas nuevas al corto plazo. Ni al mediano. Ni al largo. Estos son los tiempos que requieren medidas contundentes, golpes de timón en la manera en la que entendemos las cosas, en las que hemos vivido. Hay que hacernos cargo de una dura pero contundente realidad: el México de ‘antes’ ya no existe. El de hoy está urgido de decisiones, acciones y determinación.
Pero la pregunta del millón es ¿Cuál es esa ruta que lleva a la salida? ¿por dónde? Las teorías de la radicalidad parecen tener tres alternativas.
La primera es la policíaca, y es la predilecta del gobierno actual. El ejercito a las calles, muchos policías, mejor armados, mejor entrenados, con más helicópteros y aviones, con armas largas, calibres competitivos, salarios medianamente razonables y con mayores elementos de inteligencia. Con estas medidas y todos sus matices, los promoventes buscan doblegar a las empresas criminales y devolverlas a un tamaño controlable y procesable, quitarles todo ese poder y dinero del que se han hecho.
Esto implica, a todas luces, vencer a los grupos violentos, criminales y organizados por la vía policíaca militar. Vencerlos implica mitigar los efectos de la extendida impunidad y desbordada corrupción institucional, así como transformar un poco el sistema penitenciario. También cruza, necesariamente, por liquidar el jugoso negocio de las tiendas legales de armas que desde la frontera norte mandan miles de automáticas y semi hacia nuestra pequeña guerra civil.
En el extremo están los que desde esta perspectiva abogan, además, por penas más severas y entre ellas la pena de muerte. Salida siempre fácil y rimbombante para toda una clase de politiquitos que, sin entender nada de nada, quieren ‘salir’ con una propuesta. Ahí el Partido Verde –el único ecologista en el mundo que apoya la pena de muerte- se regodea en su microscópica visión de la realidad y trata de sonar empático con el legítimo encabronamiento de la gente. Al final qué son unas cuantas libertades menos por el bien común.
De la amplia sensación de que esta primera opción no esta dejando ningún resultado, aparece la segunda vía que algunos, sobre todo tras bambalinas, están sugiriendo: ‘negociemos con el narco, como cuando estaba el PRI’. Esta ruta sugiere que antes el territorio estaba dividido y todo funcionaba de maravilla mientras nadie se cruzara de la raya y el estado y las fuerzas del orden garantizaban a todas las fuerzas traficantes su ‘status quo’. Dicen las voces conservadoras que el problema no es que exista el narco, sino que se meta con ellos. Y por eso concluyen que la mejor opción es aquella que regresa las cosas a su lugar original y nos acomoda placidamente en la ignorancia del problema. Total, la ley siempre es negociable por nuestra paz.
La tercera ruta es la más radical, arriesgada y es la única que no implica violentar garantías y libertades, ni violentar la ley. Regular la producción, distribución y consumo de las drogas en nuestro país.
Es hora que el estado se haga cargo de su papel social, de dar protección pero también de dar atención y salidas a los problemas de salud pública. Así, al regular o legalizar las drogas el estado mexicano se estaría haciendo cargo de darle orden a un mercado enorme, real, existente, violento e ilegal. Clandestino. Un mercado violento por su informalidad, por el costo de su vida corrupta, vendida, destructora de institucionalidad. Lo vimos con nitidez en los años veintes en los Estados Unidos y su ‘prohibición’ del alcohol. Construyeron un violento, rico y destructivo submundo en el que convivían todas las prácticas y que vinculaba a muchas otras ilegalidades, empezando por la prostitución.
Es importante decir que no se trata de que todas las drogas estén al alcance en una farmacia. No. Se trata de que las blandas sean legales y libres, las duras reguladas y contenidas por un estado que administre dosis y atención de adicciones a quienes caen e estos problemas. Que nuestra gran preocupación como sociedad no sea que nuestros hijos mueran acribillados en el fuego cruzado de un pleito entre narcos, sino que entiendan las razones y peligros del consumo de drogas.
El reto de este debate es, en primer termino, desmitificarlo, romper con la idea de que este debate lleva a una sociedad ‘libertina e inmoral’ como si lo que estuviésemos viviendo no lo fuese ya. Es hora de quitarnos el velo de los ojos y reconocer que este ‘negocio’ de las drogas ilegales lleva mas de 10 mil muertos en 8 años y que cada días es más grave. Que nuestra sociedad esta pistolizada como nunca y que las instituciones no cuentan con el andamiaje para resistir cañonazos de 50 mil dólares para ‘obviar’ algo.
Es tiempo de discutir con seriedad una opción que sin balazos y sin fomentar la impunidad reinante, nos permita encontrar esa luz al final del largo túnel de la violencia. Por lo menos hoy sí hay un partido dispuesto a poner el tema sobre la mesa, el PSD, Partido Socialdemócrata, ha tomado la iniciativa. Esperemos que la respuesta de la clase política no sea la descalificación automática y miedosa con la que habitualmente se conduce. Es tiempo de ampliar horizontes y pensar colectivamente nuestra salida.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Narcotráfico en México
Historia del Narcotrafico en México
Por Javier Cabrera Martínez
Agencia El Universal
CULIACÁN, Sinaloa.- En un inicio, en la década de los 40 del siglo pasado, la ignorancia y la extrema pobreza indujeron a campesinos de la zona serrana en la que confluyen Sinaloa, Durango y Chihuahua, que forman el denominado Triángulo Dorado de la Droga, al cultivo de la mariguana y amapola.
Esta actividad, con el paso del tiempo, se convirtió en una enorme mina de oro para los cárteles de la droga, pero también trajo consecuencias funestas para la población por la violencia que desató.
Esto, según afirmó Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, en un foro organizado por El Universal el 21 de mayo, permitió crear bases de apoyo en una ciudadanía que no los denuncia por temor a sufrir igual suerte que los integrantes de organizaciones rivales.
Por sus condiciones geográficas y climáticas, el municipio de Badiraguato ofreció refugio a los cultivadores de plantas tóxicas, a fin de extraer de sus bulbos los narcóticos para el suministro médico de las tropas estadounidenses en guerra.
Las reseñas orales sobre la historia negra de las drogas en Sinaloa hablan de los sucesos de esa época que han sido recogidos por historiadores y escritores locales.
Los escritos precisan que el cultivo de la amapola no la implantó ningún lugareño del denominado Triángulo Dorado de la Droga, sino los chinos que llegaron al país como mano de obra barata para el tendido de vías para el ferrocarril.
Crisis minera
Al escapar de la expulsión, entre 1880 y 1920, los asiáticos se asentaron en Badiraguato, para transmitir las técnicas de siembra de la adormidera y su procesamiento en heroína, explica el investigador universitario Samuel Ojeda Gastélum.
La amapola, que como flor de ornato en patios y jardines era un gran atractivo, se volvió codiciada con la crisis de la actividad minera y la desaparición de cortijos que daban ocupación a pobladores de Alisos, San Javier, Santiago de los Caballeros, Otatillos, Tameapa y Tepeacan, en el municipio de Badiraguato.
Agrega que en el año de 1939 prolifera la siembra de la amapola y se configuran grupos recolectores de los jugos vegetales que se extraen de sus bulbos para convertirlos en heroína.Aunque no tiene información oficial que sustente estas versiones, dice que fuertes capitales fueron inyectados a esta clase de cultivos, ante el “gran disimulo” de las autoridades.
Tierra Blanca
Para el escritor Leónidas Alfaro Bedolla, autor de las novelas Las Amapolas se tiñen de rojo y Tierra Blanca, la goma de opio -producida inicialmente con fines médicos- se transformó en un negocio.En la posguerra, aumenta la siembra y el tráfico de la goma se organiza en forma clandestina en la ciudad capital, en un barrio clave, con características semirurales: Tierra Blanca.
Nacido en ese lugar, en 1945, el novelista recoge historias sobre los gomeros y añade que al término del conflicto bélico, la demanda de narcóticos crece con el retorno de soldados adictos de Estados Unidos.
El catedrático, político izquierdista e investigador del tema, Gregorio Urías Germán, observa que después de los 60, el negocio se concentra en pequeñas familias del barrio de Tierra Blanca.Las figuras emblemáticas de esos años, Eduardo Fernández, “Don Lalo”, y Jorge Favela, se convierten en las cabezas visibles del tráfico, con recolectores de la goma en la sierra, y los apellidos Fonseca, Caro, Payán, Quintero, comienzan a emerger.
Se conoce que en 1941, en forma oficial, por primeras vez, autoridades de Sinaloa comisionan al jefe de la Policía Judicial del estado, Alfonso Leyzaola, a emprender acciones en contra de los cultivadores de mariguana y adormidera.
El primero de abril de ese año, el jefe policiaco, en la administración del gobernador Rodolfo Tostado Loaza, al mando de un fuerte grupo, ubicó y destruyó un predio sembrado de amapola y decomisó varias latas de goma en una zona cercana al poblado los Alisos, en Badiraguato.
Primeros ajustes
Horas después, en una cañada cercana al poblado Santiago de los Caballeros, 12 hombres ocultos en las partes altas, emboscaron al jefe policiaco Alfonso Leyzaola y su gente. Una lluvia de balas hace huir a los uniformados estatales.Sólo Francisco Urías, ayudante del jefe de la Policía Judicial, se quedó para auxiliarlo y trasladarlo herido a una choza cercana, de donde poco después, los narcotraficantes lo sacaron para someterlo a tortura y luego colgarlo de un árbol como advertencia al Gobierno y a la población.
Surgen capos
El investigador Ojeda Gastélum, con doctorado en Historia, destaca que con el crecimiento en la demanda de enervantes y la formación de una nueva generación de gomeros forjados en sus comunidades rurales, emergen figuras como Pedro Avilés, “El león de la sierra”, y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.
Con estos nuevos personajes, otra camada de jóvenes, entre los que destacan Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”; Rubén Cabada, entre otros, incursionan en el negocio.
Desplazamiento
Para los analistas del fenómeno del narcotráfico, la lucha que libró el Ejército en el Triángulo Dorado de la Droga, sólo logró apaciguar la violencia en un periodo muy corto, pues los antiguos gomeros fueron desplazados por nuevos personajes como Miguel Félix Gallardo, con una nueva visión en su estructura operativa.
El cruce de los embarques de cocaína, procedentes del sureste de la República Mexicana, cuyo negocio es más rentable que el tráfico de mariguana y adormidera, dio origen a los cárteles y el surgimiento de otra nueva generación de traficantes, cuyos nombres tomaron fama en el país: Los hermanos Arellano Félix, Manuel Salcido Uzeta, Amado Carrillo Fuentes y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien está prófugo.
Por Javier Cabrera Martínez
Agencia El Universal
CULIACÁN, Sinaloa.- En un inicio, en la década de los 40 del siglo pasado, la ignorancia y la extrema pobreza indujeron a campesinos de la zona serrana en la que confluyen Sinaloa, Durango y Chihuahua, que forman el denominado Triángulo Dorado de la Droga, al cultivo de la mariguana y amapola.
Esta actividad, con el paso del tiempo, se convirtió en una enorme mina de oro para los cárteles de la droga, pero también trajo consecuencias funestas para la población por la violencia que desató.
Esto, según afirmó Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública federal, en un foro organizado por El Universal el 21 de mayo, permitió crear bases de apoyo en una ciudadanía que no los denuncia por temor a sufrir igual suerte que los integrantes de organizaciones rivales.
Por sus condiciones geográficas y climáticas, el municipio de Badiraguato ofreció refugio a los cultivadores de plantas tóxicas, a fin de extraer de sus bulbos los narcóticos para el suministro médico de las tropas estadounidenses en guerra.
Las reseñas orales sobre la historia negra de las drogas en Sinaloa hablan de los sucesos de esa época que han sido recogidos por historiadores y escritores locales.
Los escritos precisan que el cultivo de la amapola no la implantó ningún lugareño del denominado Triángulo Dorado de la Droga, sino los chinos que llegaron al país como mano de obra barata para el tendido de vías para el ferrocarril.
Crisis minera
Al escapar de la expulsión, entre 1880 y 1920, los asiáticos se asentaron en Badiraguato, para transmitir las técnicas de siembra de la adormidera y su procesamiento en heroína, explica el investigador universitario Samuel Ojeda Gastélum.
La amapola, que como flor de ornato en patios y jardines era un gran atractivo, se volvió codiciada con la crisis de la actividad minera y la desaparición de cortijos que daban ocupación a pobladores de Alisos, San Javier, Santiago de los Caballeros, Otatillos, Tameapa y Tepeacan, en el municipio de Badiraguato.
Agrega que en el año de 1939 prolifera la siembra de la amapola y se configuran grupos recolectores de los jugos vegetales que se extraen de sus bulbos para convertirlos en heroína.Aunque no tiene información oficial que sustente estas versiones, dice que fuertes capitales fueron inyectados a esta clase de cultivos, ante el “gran disimulo” de las autoridades.
Tierra Blanca
Para el escritor Leónidas Alfaro Bedolla, autor de las novelas Las Amapolas se tiñen de rojo y Tierra Blanca, la goma de opio -producida inicialmente con fines médicos- se transformó en un negocio.En la posguerra, aumenta la siembra y el tráfico de la goma se organiza en forma clandestina en la ciudad capital, en un barrio clave, con características semirurales: Tierra Blanca.
Nacido en ese lugar, en 1945, el novelista recoge historias sobre los gomeros y añade que al término del conflicto bélico, la demanda de narcóticos crece con el retorno de soldados adictos de Estados Unidos.
El catedrático, político izquierdista e investigador del tema, Gregorio Urías Germán, observa que después de los 60, el negocio se concentra en pequeñas familias del barrio de Tierra Blanca.Las figuras emblemáticas de esos años, Eduardo Fernández, “Don Lalo”, y Jorge Favela, se convierten en las cabezas visibles del tráfico, con recolectores de la goma en la sierra, y los apellidos Fonseca, Caro, Payán, Quintero, comienzan a emerger.
Se conoce que en 1941, en forma oficial, por primeras vez, autoridades de Sinaloa comisionan al jefe de la Policía Judicial del estado, Alfonso Leyzaola, a emprender acciones en contra de los cultivadores de mariguana y adormidera.
El primero de abril de ese año, el jefe policiaco, en la administración del gobernador Rodolfo Tostado Loaza, al mando de un fuerte grupo, ubicó y destruyó un predio sembrado de amapola y decomisó varias latas de goma en una zona cercana al poblado los Alisos, en Badiraguato.
Primeros ajustes
Horas después, en una cañada cercana al poblado Santiago de los Caballeros, 12 hombres ocultos en las partes altas, emboscaron al jefe policiaco Alfonso Leyzaola y su gente. Una lluvia de balas hace huir a los uniformados estatales.Sólo Francisco Urías, ayudante del jefe de la Policía Judicial, se quedó para auxiliarlo y trasladarlo herido a una choza cercana, de donde poco después, los narcotraficantes lo sacaron para someterlo a tortura y luego colgarlo de un árbol como advertencia al Gobierno y a la población.
Surgen capos
El investigador Ojeda Gastélum, con doctorado en Historia, destaca que con el crecimiento en la demanda de enervantes y la formación de una nueva generación de gomeros forjados en sus comunidades rurales, emergen figuras como Pedro Avilés, “El león de la sierra”, y Ernesto Fonseca Carrillo, “Don Neto”.
Con estos nuevos personajes, otra camada de jóvenes, entre los que destacan Rafael Caro Quintero, Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”; Rubén Cabada, entre otros, incursionan en el negocio.
Desplazamiento
Para los analistas del fenómeno del narcotráfico, la lucha que libró el Ejército en el Triángulo Dorado de la Droga, sólo logró apaciguar la violencia en un periodo muy corto, pues los antiguos gomeros fueron desplazados por nuevos personajes como Miguel Félix Gallardo, con una nueva visión en su estructura operativa.
El cruce de los embarques de cocaína, procedentes del sureste de la República Mexicana, cuyo negocio es más rentable que el tráfico de mariguana y adormidera, dio origen a los cárteles y el surgimiento de otra nueva generación de traficantes, cuyos nombres tomaron fama en el país: Los hermanos Arellano Félix, Manuel Salcido Uzeta, Amado Carrillo Fuentes y Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien está prófugo.
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